Asunción, 

Uninorte presenta obra Nabucco de Verdo, desde el jueves 11 de septiembre en el Teatro Municipal

     
 

 

     

   

As-05-09-2008 14:00

Esta producción, es la vigésima que presenta la Ópera de la Universidad del Norte, desde su fundación en el año 2002 y la tercera en lo que va del año: Igual que Tosca de Puccini y Sansón y Dalila de Saint-Säens, Nabucco de Verdi, es un homenaje a la libertad.

Funciones:  están programadas para los días jueves 11, viernes 12, sábado 13 ,  a las 20:30 h oras  y domingo 14 a las 19 horas en el Teatro Municipal de Asunción "Ignacio A. Pane" (Presidente Franco e/ Chile y Alberdi).

Entradas : Los precios de las entradas son: 15.000 guaraníes en Paraíso, 25.000 guaraníes en Tertulia, 35.000 guaraníes en Platea y 50.000 guaraníes en Palco. Pueden ser adquiridas en la Librería UniNorte , Juan de Salazar 551 esq. Boquerón , teléfono 204168 , de lunes a viernes, de 8 a 17 hs. y los sábados de 8 : 30 a 11 . 30 h oras . Más información puede obtenerse visitando el sitio Web www.uninorte.edu.py

Ópera en cuatro actos

Música: Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto: Temístocle Solera (1815 - 1878)
Lugar y época: Jerusalén y Babilonia, año 587 a .C.

Estreno: Teatro La Scala de Milán, 9 de marzo de 1842

Directores y maestros

Ana María Casamayouret, directora de la Ópera

Diego Sánchez Haase, director de la Orquesta

Yllasmín González , directora del Ballet

Tessy Vasconsellos , escenógrafa

Juan Víctor Bogado, director escénico

María Victoria Real Delor, maestra del Coro

Benito Román, maestro adjunto del Coro

Marta y Susana Sartorio, vestuaristas

Personajes

Nabucco: Rey de Asiria, barítono
Abigail: Hijastra de Nabucco, soprano

Fenena: Hija de Nabucco, soprano
Zacarías: Pontífice hebreo, bajo
Ismael: General hebreo, tenor

Gran Sacerdote: Pontífice del dios Baal, bajo

Anna: Hermana de Zacarías, soprano

Abdallo: Ministro de Nabucco, tenor

Reparto

Como es habitual, participarán dos elencos de cantantes líricos. Vale decir que en la interpretación de cada personaje, alternarán dos artistas:

Reparto para la Ópera Nabucco

Personaje

Intérprete

Función

Función

Función

Intérprete

Función

Función

Nabucco

Nicolás Román

11

13

14

Roberto Étienne

12

Abigail

Rebecca Arramendi

11

13

14

Marisol Soto

12

Fenena

Rosanna Sosa Suárez

11

13

14

Victoria Ytororo Coronel

12

Zacarías

Luis Ocampos

11

13

14

Augusto Matto

12

Ismael

Ignacio Zubizarreta

11

14

Miguel Coronel

12

13

Gran Sacerdote

Justo Pastor Rodríguez

11

14

Carlos Vittone

12

13

Anna

Bárbara Pereira

11

14

Lorena Gómez

12

13

Abdallo

Víctor Torres

11

14

Osvaldo Marín

12

13

Argumento

Basada en el Antiguo Testamento, la obra narra la historia de los hebreos cautivos en Babilonia. Fenena, hija de Nabucco, reemplaza a éste durante su ausencia. Abigaille, enterada de que no es hija de Nabucco como creía, planea matar a Fenena, quien se ha convertido a la fe hebrea, y se apodera del trono. Aparece Nabucco y retoma la corona, proclamándose a sí mismo divino. Pero es inmediatamente derrocado y se vuelve loco. Abigaille ahora tiene el poder y planea matar a los prisioneros. A orillas del Eufrates los prisioneros cantan la pérdida de su madre patria. Nabucco, que ha recobrado la cordura, ve desde la prisión como Fenena está por ser ejecutada y ora a Jehová. Liberado por Abdallo, capitán de la guarida, Nabucco y sus hombres derrocan a los falsos ídolos, y rescatan del patíbulo a Fenena. Todos se juntan en agradecimiento y oración, pero aparece Abigaille, quien sorprende con una fatal decisión.

Acerca de la obra

El compositor alemán Otto Nikolai (autor de Las alegres comadres de Windsor) había cosechado prometedores éxitos en la Scala de Milán. Entre los libretos que se le habían ofrecido para ulteriores composiciones, se encontraba también el proyecto del libretista Solera para Nabucco. Pero Nikolai no se interesó. Merelli, el empresario de la Scala , un nombre que casi merece el título honorífico de profeta de Verdi, insistió al joven compositor italiano para que pusiera música a aquel argumento. Mostró con ello una confianza fuera de lo común, pues Verdi había triunfado con Oberto pero también había fracasado totalmente con Un giorno di regno. Además, al compositor le había afectado profundamente la muerte de su joven esposa y sus dos hijos. De manera que atravesaba por una profunda crisis anímica. Merelli impuso formalmente el libreto al compositor. Cuando éste lo arrojó sobre la mesa al regresar a su casa, se abrió solo y Verdi leyó la frase "Va pensiero sull'ali dórate...". En el mismo instante se le ocurrió la melodía para estos bellos versos. Y escribió la ópera en un arrebato creativo sin pausa.

El 9 de marzo de 1842 se estrenó triunfalmente en la Scala de Milán. La melodía del coro, que surgió en primer lugar, se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominación extranjera. La misma melodía se convertiría en un himno nacional, que todo niño italiano hasta el día de hoy sabe de memoria.

Desde los primeros compases de la obra, los melómanos más expertos habían presentido algo inhabitual. Los contrastes de colores, las oposiciones de matices y una pulsación rítmica desconocida, daban un gran atractivo a la obra. La continuación no hizo sino confirmar a los espectadores en esa opinión, al mismo tiempo que ganaba la adhesión y luego el entusiasmo de toda la sala. En cada entreacto, las conversaciones aportaban precisiones: Nabucodonosor, según algunos, había sido confiado al joven desconocido porque el famoso Nicolaï, llamado a importantes funciones en Berlín, rechazó el libreto de Temístocles Solera. Según otros, Josefina Strepponi había insistido en cantar el papel de Abigaille. Los mejor informados daban a entender que la obra era superior a lo que ya se había escuchado. Los más vehementes aseguraban que aquella noche haría época en la historia de la Scala y la ópera, no faltando quienes llegaran a predecir el descubrimiento de un genio.                                         

Nabucodonosor, representada cincuenta y siete veces en cuatro años, lo que constituía un record sin precedentes en los anales milaneses, se convirtió rápidamente en Nabucco, como si por ese sobrenombre familiar, cada cual la integrara a los suyos. Verdi reconoció que su ópera había nacido con buena estrella, pues todo lo que había ido en su contra, se volvió a su favor. El gran éxito de Milán repercutió rápidamente en los centros más importantes de Europa: Viena, Lisboa, Barcelona, París, Madrid, Londres, Nueva York, Suiza y Alemania. Hoy en día, la obra considerada por los especialistas una de las más importantes creaciones del compositor de Busetto, de obligado repertorio en todo el mundo, es Nabuco.

El libretista
Temístocle Solera ( Ferrara , 25 de diciembre de 1815 - Milán , 21 de abril de 1878 ), escribió los libretos de algunas de las primeras óperas de Giuseppe Verdi , quien lo llamó para que colaborara en Oberto, Nabucco, I lombardi, Giovanna d'Arco, Attila. Su arte dramático respondía a la ópera que dominaba en la época. En Nabucco particularmente, hay una serie de escenas que revelan un genio dramático poco común.

El compositor

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi es uno de los gigantes de la ópera italiana y el arte universal, hijo de campesinos analfabetos, nacido a las ocho de la tarde del 10 de octubre en Le Roncole, ducado de Parma, entonces bajo el dominio de Napoleón.

Estudió música en Busseto, siempre dentro de la Emilia-Romaña , región administrativa del norte de Italia, bajo la protección del matrimonio Barezzi, con cuya hija Margherita se casó.  En 1832 fue rechazado por el Conservatorio de Milán por carecer de talento musical.  Su primera ópera, Oberto, Conte di San Bonifacio (1839), fue recibida con frialdad, y su segundo estreno, la comedia Il finto Stanislao (1840) sufrió un fracaso tan estrepitoso que las funciones posteriores tuvieron que ser canceladas. Para colmo, murieron su esposa y sus dos hijos, Virginia e Icilio. Verdi pensó en dejar la música. 

De pronto, ocurrió el milagro. Su tercera ópera, Nabucco (1842), escrita en menos de tres meses, triunfó en La Scala , y lo convirtió en una celebridad instantánea. Eso se debió no sólo a la bella y ya consagrada soprano Giuseppina Strepponi, quien encarnó el papel de Abigaille, y de la que se enamoró, sino al acierto de enlazar su obra a profundas circunstancias políticas que latían en el alma popular: los judíos cautivos en Babilonia, de Nabucco, fueron inmediatamente interpretados por los italianos como símbolo de sus sentimientos contra el gobierno austriaco que tiranizaba los ducados de Parma, Toscana y Módena. Los coros de Nabucco e I Lombardi (1843) empezaron a ser cantados en las calles por las masas sedientas de libertad. 

En 1844 estrenó su primera ópera basada en una obra de Victor Hugo, Ernani, el gran manifiesto romántico, con inmenso éxito. Le siguieron varias otras óperas, todas con la misma suerte, entre ellas Macbeth (1847), la primera de las tres inspiradas en la obra de Shakespeare. El niño pobre se convirtió en millonario, adquirió el Palacio Dordoni, en Bussetto, mientras su relación con Giuseppina se afianzaba y el movimiento unificador del Risorgimento adquiría fuerza, y tras la muerte de Bellini y Donizetti y el retiro de Rossini, quedó como el astro máximo de la ópera italiana. 

Floreció entonces la inmortal trilogía de Rigoletto (1851), Il Trovatore (1853) y La Traviata (1854).  Hartos de la envidia y los prejuicios pueblerinos de Busetto, Verdi y Giuseppina se mudaron a París, y finalmente se casaron el 29 de agosto de 1859 en Collonges-sous-Salève, cerca de Ginebra. 

Verdi fue elegido diputado, financió la adquisición de armas y municiones para las tropas del revolucionario Giuseppe Garibaldi, y las calles se inundaron del grito "Viva Verdi", expresando el anhelo popular de unificar Italia bajo "Vittorio Emanuele II Rè d´Italia". Los estrenos de Un Ballo in Maschera en Roma (1859), La Forza del Destino en San Petersburgo (1862) y Don Carlo en París (1867) fueron aclamados calurosamente. Para su profundo orgullo como viejo militante liberal, Verdi presenció la proclamación de Roma como capital de Italia en 1871. A fines de ese año se estrenó Aida en El Cairo. 

Sus últimos años los dedicó a construir hospitales y brindar toda clase de ayudas para gente necesitada, entre ellas, una Casa de Reposo en Milán para músicos ancianos, y a componer sus tres grandes obras postreras, la Misa de Requiem (1874), y las óperas Otello (1887), y Falstaff (1893).  En 1887 fue nombrado Ciudadano Honorario de Milán (la ciudad cuyo conservatorio había opinado que carecía de talento), y en 1894 fue ingresado a la Legión de Honor de Francia en el máximo grado. 

Su gran compañera Giuseppina murió en 1897. Verdi sufrió un derrame cerebral en la calle del Grand Hotel de Milán y murió pocos días después, a las 3 de la mañana del 21 de enero de 1901. 

Fue enterrado de manera muy sencilla en el cementerio de Milán, según su deseo, sin música ni cánticos. Sin embargo, un mes después, los restos del gran creador y de la soprano fueron trasladados para su descanso definitivo a la Casa de Reposo, acompañados de miembros de la Casa Real de Italia, parlamentarios, diplomáticos, compositores como Puccini, Mascagni, Leoncavallo y Giordano, y una multitud de cien mil personas, que se unieron a las voces del coro de La Scala , dirigido por Arturo Toscanini, para entonar el indomable himno "Va, pensiero" de Nabucco.